La Palabra de Dios

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Bienvenidos a Abre mis Ojos. Abre mis Ojos está patrocinado por la Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica en donde estamos dedicados a restaurar el Cristianismo original para hoy. Mi nombre es Eduardo Elizondo y me da mucho gusto saludarlos en esta edición de Abre mis Ojos donde vamos a estudiar la Palabra de Dios.

 

Ahora, la Palabra de Dios es un tema infinito, es un tema grandioso y magnifico, que no podemos estudiar todo en un solo episodio y quizás ni siquiera en varios episodios. Pero vamos a comenzar a estudiar acerca de la Palabra de Dios y lo que nos dice y quien es la Palabra de Dios y que hace y cuál es el propósito. Y vamos a ver la unidad de la Palabra de Dios desde el principio hasta el final.

 

En Juan 1:1 se nos menciona quien es la Palabra y cuál es el propósito de la Palabra. Juan 1:1 dice: “En el principio estaba la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.” Y como ya hemos establecido en el episodio anterior, la palabra era Dios y la Palabra estaba con Dios porque son dos seres diferentes: Dios el Padre es un ser, y Jesucristo es el otro ser. El Padre y el Hijo. Y en el Antiguo Testamento era Dios el Padre, el Altísimo, y Jesucristo era el SEÑOR Dios, el Eterno, el YHWH, Yahveh o Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Es el mismo quien vino en la carne como se nos declara en Juan 1 y versículo 14, que ‘el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, o la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.’ Entonces la Palabra es Jesucristo como ya hemos visto en el capítulo anterior.

 

Ahora, vamos ahora a leer en Mateo, capitulo 11 y versículo 27 algo muy importante, para poder definir, para poder entender el propósito, o uno de los propósitos por los cuales Jesucristo vino a la tierra.

 

Mateo 11:27 dice: “Todas las cosas Me fueron entregadas por Mi Padre y nadie conoce al Hijo excepto el Padre, ni nadie conoce al Padre excepto el Hijo, y aquel a quien el Hijo personalmente escoja revelárselo.” Entonces no es de sorprendernos que haya tanta confusión en las religiones con respecto a quien es Dios, porque si el Hijo no ha escogido revelárselo a usted, usted no puede conocer al Padre... porque el Padre no fue revelado en el Antiguo Testamento, estaba ahí y fue definitivamente el autor de todo lo que se llevó a cabo en el Antiguo Testamento con los patriarcas, pero Él no estaba directamente envuelto en eso, quien lo llevó a cabo fue el Eterno Dios, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

 

Ahora, solamente Jesucristo conoce al Padre y todos aquellos a quienes el Hijo personalmente escoja revelárselo. Y si usted está aquí y está escuchando este mensaje, quizás es porque el Hijo está queriendo revelarle el Padre a usted, pero es importante que empecemos por el principio, de quien es la Palabra, quien verdaderamente es la Palabra de Dios.

 

Nosotros como ya hemos establecido, Jesucristo es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Y vamos a ver algo que es esencial que entendamos acerca de Cristo mismo que está en Hebreos 13 y versículo 8. Porque esto nos habla de Jesucristo mismo, de cómo es Él.

 

Hebreos 13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y para siempre.” Él no cambia, el mensaje es el mismo, esa unidad de la Palabra de Dios, desde el Génesis hasta el Apocalipsis es una sola unidad y no hay contradicciones. Si usted piensa que hay contradicciones es quizás porque no la entiende. Y nosotros todos tenemos cosas que quizás todavía no las entendemos a no las vemos, pero nuestro propósito es estudiar juntos las Escrituras para poderlas entender, para poder entender esas aparentes contradicciones si las vemos desde el ángulo correcto. Pero Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre, Él no cambia.

 

Es muy importante que entendamos la unidad y la coherencia y la fluidez que tiene la Biblia, la Palabra de Dios, desde el Antiguo Testamento hacia el Nuevo Testamento y hasta el final del Apocalipsis.

 

Dane Carlson de la Iglesia Bautista reformada Mariposa, escribió lo siguiente:

 

He descubierto durante la enseñanza de varios años que parte del problema de por qué las personas no saben cómo interpretar el Nuevo Testamento es porque no conocen el Antiguo Testamento. La mayoría del Nuevo Testamento deriva sus definiciones, enseñanzas, promesas e ideas de la doctrina del Antiguo Testamento.

 

Leer el Nuevo Testamento sin conocer y estudiar el Antiguo Testamento es como entrar a la sala de cine cuando la película va a la mitad y tratar entonces de descifrar la trama y hacia dónde se dirige. Algunas películas son más fáciles que otras de descifrar la trama si uno comienza a verlas a la mitad, pero otras tienen una trama compleja, mucho diálogo y muchas volteretas que las hacen extremadamente difíciles de entender. La Biblia es ese tipo de película. A pesar de que algunas personas piensan que la Biblia es muy simple, (y si tiene aspectos simples llamados la leche de la Palabra), la Biblia tiene elementos mucho más complejos (por ejemplo el Apóstol Pedro dice que en las enseñanzas del Apóstol Pablo hay cosas difíciles de entender) y que para entenderlas uno tiene que tomarse el tiempo de llegar a casa temprano para ver el principio de la película.

 

Para poder entender el panorama, veamos que porcentaje del Antiguo Testamento aparece en todos los libros del Nuevo Testamento. Por tanto, aquellos que omiten el estudio del Antiguo Testamento, sin duda, estarán mal informados al tratar de entender el Nuevo Testamento. Ya se ha dicho antes: "El Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo, y el Antiguo Testamento está revelado en el Nuevo" O, dicho de otra forma "El Antiguo es el Nuevo escondido, y el Nuevo es el Antiguo revelado”

 

Es muy interesante lo que escribió Dane Carlson porque cuando nos ponemos a analizar, en el análisis que sacó él acerca de las Escrituras o las referencias del Antiguo Testamento en el Nuevo, dice que:

 

· Más del 32% del Nuevo Testamento son referencias directas del Antiguo Testamento.

· Casi el 70% de hebreos, 1 Pedro y Judas son referencias directas del Antiguo Testamento.

· En el Apocalipsis, hay 605 referencias del Antiguo Testamento siendo que el Apocalipsis tiene solo 404 versículos.”

 

Referencia de la tabla de Dane Carlson

Https://mariposachurch.org/blog/389/percent-of-the-old-testament-found-in-the-new-testament/

 

Entonces si a usted le han dicho que el Antiguo Testamento ha sido abolido o que era un Dios duro y que ahora Jesucristo vino a cambiarlo o a abolir esa ley o a restablecerla, son mentiras. No hay realmente un conflicto entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, es una unidad, es un mismo Dios que no cambia.

 

Quizás haya personas que toman escrituras por ejemplo como la de Éxodo 21:23 donde dice: “Y si cualquier herida ocurre, entonces darán vida por vida, Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, azote por azote.” para poder decir que el Dios del Antiguo Testamento es un Dios severo, es un Dios duro, es un Dios intolerante o sin misericordia, pero que Jesucristo es diferente. Pero la realidad es otra.

 

Vamos a ver lo que dice Mateo 5, lo que dijo Jesucristo nuestro Señor en Mateo, capitulo 5 y versículo 38. Porque aquí lo está explicando, pero tenemos nosotros el contexto que es el mismo Dios, es la misma persona, ahora Dios en la carne cuando vino a nacer de la virgen María, quien está explicando esto en la carne a los seres humanos. Dice en el versículo 38 de Mateo 5: “Ustedes han escuchado que fue dicho, ‘Ojo por ojo, y diente por diente; pero Yo les digo, no resistan al malo; antes, si cualquiera los golpea en su mejilla derecha, giren a él la otra también. Y si cualquiera los demanda ante la ley y toman su vestido, denle su capa también. Y si cualquiera los obliga a ir una milla, vayan con él dos. Denle a aquel que les pida y no rechacen a aquel que desea pedirles prestado.

 

Y es muy interesante lo que dice aquí, porque muchas personas quizás consideran el cristianismo verdadero como una religión incoherente, esto realmente no tiene sentido a nivel humano, nuestra naturaleza humana no piensa de esta manera, no piensan poner la otra mejilla, no piensa en pagar bien por mal... piensa al revés, piensa en vengarse, piensa en devolver como se nos hizo a nosotros, quizás piensa más en esa línea de ojo por ojo, mano por mano, pie por pie. Pero Cristo está diciendo: ‘No, Yo los estoy llamando a un camino diferente.’

 

Entonces hay una diferencia muy importante entre lo que enseñó en el Antiguo Testamento: Él empezó con lo básico, empezó a un nivel elemental, fundamental de la justicia. La justicia es la Ley de restitución: Si a uno le dañan, el daño tiene que ser compensado, esa es la justicia básica. Pero Cristo nuestro Señor vino—y en el Evangelio de Mateo dice: ‘Ustedes Yo quiero que sean diferentes. Yo no quiero que ustedes digan: Ojo por ojo, mano por mano, pie por pie, sino que sean diferentes, que sean al contrario.’

 

Si alguien les pide que los ayuden, ayúdenlos más; si alguien les hace un daño, dice que no paguen con la misma moneda sino que les den más, que reaccionen de manera diferente y vamos a ver en un minuto porque. Porque esto ya es otro nivel, un nivel más elevado de la simple restitución, el nivel básico de la Ley.

 

Porque lo que Cristo está enseñando, como dice la Escritura, “El vino a magnificar la Ley y engrandecerla,” porque hay una Ley superior porque tiene algo que ver con nuestra manera de ser, de pensar, nuestra manera de actuar y finalmente con nuestro propósito y nuestro futuro, eso es realmente lo que está diciendo aquí en Mateo.

 

Y lo vuelve a recalcar en el versículo 43 de Mateo 5, continua “Ustedes han escuchado que fue dicho, ‘Amarán a su prójimo y odiarán a su enemigo.’ Pero Yo les digo, amen a sus enemigos, bendigan a aquellos que los maldicen, hagan bien a aquellos que los odian, y oren por aquellos que maliciosamente los usan y persiguen.” De nuevo, aparentemente esto no tiene sentido, el apóstol Pablo incluso dijo que “Esto es locura, estos pensamientos de Dios son locura para el mundo” y en realidad pueden parecerlo así a la lógica humana. Pero hay una razón, una razón muy importante por la cual dijo Cristo que fuésemos así.

 

Pero como ya hemos visto, el Antiguo Testamento y el Nuevo es un continuo de la misma Palabra de Dios porque en Levítico 19:18 se nos dicen estos mismos principios, esta misma doctrina del amor, está también en el Antiguo Testamento. Levítico 19:18 dice “No se vengarán, ni llevarán ningún rencor contra los hijos de su pueblo, sino amarán a su prójimo como a sí mismos. Yo soy el SEÑOR.” Jesucristo, el Yo Soy, el Existente, el Eterno, Él firma “Yo SOY el SEÑOR, lo que Yo deseo es que se amen los unos a los otros, que amen a los demás como a ustedes mismos, que amen a los demás como a ustedes les gustaría que les hicieran.

 

Entonces si uno pide que les lleven una carga, 1 milla, Jesucristo dice en Mateo llévenla 2, háganlo, amen a los demás como les gustaría que los amaran a ustedes, traten a los demás de esa manera, sabemos que es la regla de oro pero esto va mucho más allá de simplemente hacer las cosas, es porque estas palabras llevan un peso muy especial, llevan un peso específico, una profundidad tremenda.

 

Vamos a Juan 6, versículo 63. En Juan 6:63 Cristo mismo declara la importancia de Sus palabras. Dice: “Es el Espíritu el que da vida; la carne en nada beneficia. Las palabras que les hablo, son espíritu y son vida.” Es importante que nosotros entendamos  y comprendamos, que las Palabras que Cristo habló son Espíritu y son vida. No son solamente palabras que se lleva el viento, no son solamente palabras, como las palabras que nosotros hablamos. Las palabras que Él habla son de lo que Él ha visto y oído, de lo que El Padre le ha declarado, pero son espíritu y son vida en sí mismo, si las aplicamos, si las entendemos, si vivimos por ellas.

 

En Juan 17:17, Cristo le pidió algo al Padre para todos nosotros, para todos aquellos quienes estamos siendo llamados a Su verdad, quienes estamos empezando a entender Su Palabra. En Juan 17:17 Cristo le pide al Padre “Santifícalos en Tú verdad; Tu Palabra es la verdad.” Cristo es la Palabra y Cristo es la Verdad, y Cristo es el Dios del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento y Dios el Padre está sobre Él porque Él lo ha declarado, Él vino a hacer la voluntad de Su Padre.

 

Ahora cuando Cristo estuvo en la carne fue tentado por Satanás pero vamos a ver la importancia de las palabras, la importancia de la Palabra de Dios y de lo que puede llegar a hacer, a solucionar. Vamos a Mateo 4:3 porque aquí está donde estaba siendo, nuestro Señor Jesucristo, tentado por Satanás el diablo: “Y cuando el tentador vino a Él, dijo, “Si eres el Hijo de Dios,… poniendo en duda la existencia de Cristo o Su legitimidad como Hijo de Dios... ordena que estas piedras se conviertan en pan.”” Porque recordemos que había estado ayunando por 40 días y 40 noches, y entonces estuvo famélico y entonces fue tentado de esta manera por Satanás.

 

Versículo 4: “Pero Él respondió y dijo, “Está escrito,… se defendió con la Palabra de Dios, con lo que estaba escrito porque estas Palabras son espíritu y son vida y lo defienden…  El hombre no vivirá de pan solamente, sino de cada palabra que procede de la boca de Dios.’ ”” De cada palabra que procede de la boca de Dios y esa Palabra era Cristo mismo, Quien estaba allí siendo retado por Satanás.

 

Volvamos a Deuteronomio 8:3 porque aquí es donde originalmente Cristo dio estas palabras. Él se defendió con la misma Palabra de Su boca que son Espíritu y que son vida. Deuteronomio 8:3, dice acerca del pueblo de Israel: “Y Él los humilló y les permitió tener hambre, y luego los alimentó con maná el cual ustedes no conocían, ni sus padres conocieron, para poder hacerles saber que el hombre no vive solo por pan; sino por toda palabra que procede de la boca del SEÑOR vive el hombre.

 

Muy importante que nosotros entendamos que esta lección es también para nosotros, porque Cristo Mismo la utilizó contra principados, contra potestades, contra el mismo Satanás viniendo a enfrentarlo a Él, cuando estaba en Su punto más débil y con esta Palabra se defendió, que debemos vivir por cada Palabra que sale de la boca del Eterno, de la boca de Dios.

 

Ahora, la Palabra también tiene un fin muy específico, Cristo Jesús tiene un plan, tiene una meta muy específica y esta nos la declara de nuevo el Antiguo Testamento en Isaías 55:10. La Palabra de Dios es espíritu y es vida como ya leímos, y aquí nos dice que es lo que hace. Verso 10: “Porque como la lluvia cae, y la nieve de los cielos, y no regresa allá, sino riega la tierra, y la hace dar a luz y brotar, y da semilla al sembrador y pan al que come; así será Mi Palabra, la cual sale de Mi boca; no regresará a Mi vacía, sino que logrará lo que quiero, y ciertamente hará lo que Yo la envié a hacer.” Cristo está testificando de Sí Mismo, de que Su Palabra, Su Espíritu, Su Vida va a llegar a la tierra, y todos aquellos que escuchen la Palabra de Dios, que pongan atención a la Palabra de Dios y que Lo busquen en la Biblia, porque va a lograr esa Palabra a hacer lo que Él quiere, tal como la lluvia y el agua producen los frutos de la tierra y da semilla al sembrador y pan al que come.

 

De igual manera, Su Palabra va a llegar a nuestros corazones, a aquellos quienes estemos dispuestos a obedecer a Dios, a buscar a Dios, a tener una relación con Dios, con el Dios verdadero en espíritu y en verdad. Porque tenemos también nosotros que dejar nuestras ideas del pasado y quitar todas nuestras ideas preconcebidas y simplemente tomar como verdad lo que dice la Palabra de Dios y rechazar lo que no dice la Palabra de Dios sea de quien sea que lo hayamos aprendido, pero realmente creerle a la Palabra de Dios. ¿Y qué es aquello que va a lograr lo que Él quiere? ¿Qué es aquello que Dios quiere que Su Palabra logre?

 

Vamos a verlo de nuevo en Mateo 5:45 siguiendo el mismo pasaje. Porque Dios nos está explicando cual es el propósito de ir más allá de simplemente el aspecto mínimo legal de ojo por ojo y diente por diente, sino un nivel más elevado de perdonar, un nivel más elevado de poner la otra mejilla, un nivel más elevado de pagar nosotros con bien el mal que nos hagan. En Mateo 5:45 dice el propósito de todo esto: “Para que ustedes mismos puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo; porque Él hace que Su sol se levante sobre el malo y sobre el bueno, y envía lluvia sobre el justo y sobre el injusto.

 

Entonces este es el propósito de la Palabra de Dios, llegar a ser hijos de nuestro Padre que está en el cielo, a Quien Cristo vino a revelarnos como ya leímos en Mateo 11.

 

Si usted está escuchando este mensaje, quizás sea porque Dios está abriendo sus ojos, está abriendo sus ojos al verdadero Dios, a Dios el Padre y a Su Hijo Jesucristo, Quien le está revelando al Padre y el deseo del Padre para que usted llegue a ser exactamente como el Padre.

 

Nosotros tenemos un Sumo Sacerdote y un Dios maravilloso en Cristo Jesús y en Dios el Padre. Y vamos a ver una descripción de la Palabra de Dios en Apocalipsis 19:11 “Y vi el cielo abierto; y he aquí, un caballo blanco; y Quien se sentó sobre el es llamado Fiel y Verdadero, y en justicia Él juzga y hace guerra. Y Sus ojos eran como una llama de fuego, y sobre Su cabeza habían muchas coronas; y tenía un nombre escrito que nadie conoce excepto Él. Y estaba vestido con un vestido sumergido en sangre; y Su nombre es La Palabra de Dios.” ¡La Palabra de Dios es Jesucristo! Es el que viene en el caballo blanco a hacer venganza por todas las iniquidades de este mundo.

 

Entonces acerquemos a Dios, busquémoslo en Su Palabra, busquemos la Palabra de Dios.

 

En el siguiente episodio de Abre mis Ojos vamos a seguir estudiando acerca de la Palabra de Dios, acerca de lo que hace, de todos los aspectos de Su Palabra, de lo que debe llegar a hacer en nosotros si nosotros estamos dedicados a buscarlo verdaderamente en Su Palabra. Como ya hemos visto el día de hoy Su Palabra es completa, Su Palabra comienza desde el Génesis hasta Apocalipsis y no hay ningún conflicto, no hay ninguna contradicción. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre. Siempre ha hecho, e hizo y hará la voluntad del Padre y eso es exactamente lo que quiere que nosotros aprendamos a hacer día a día,

 

Los esperamos nosotros en la próxima emisión de Abre mis Ojos, me despido por un momento, yo soy Eduardo Elizondo. Nos vemos la próxima vez.